DE LOS INDIGNADOS ESPAÑOLES

  • No es crisis es estafa
  • Cría ricos y te comerás sus crisis
  • Si no salimos en los periódicos saldremos en los libros de historia
  • Me gustas democracia porque estás como ausente
  • Ya tenemos el sol, ahora la luna
  • El pueblo reflexiona, por eso está en la calle
  • Te oigo quejarte en casa, sal a la calle a que te oigan
  • La única causa de la pobreza es la riqueza
  • Precaución, ciudadanos pensando.
  • Nuestros sueños no caben en vuestras urnas.
  • No somos ilusos somos ilusionistas

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miércoles, 13 de noviembre de 2013



Emir Sader *La continuidad posneoliberal
America latina no podía funcionar. Fue creada por los colonizadores para no funcionar, para ser eternamente subalterna al mundo “civilizado”. Para entregarle sus materias primas y su fuerza de trabajo superexplotada y honrar a sus señores europeos. América latina fue colonizada para ser colonia y sentirse colonizada y supeditarse a las metrópolis y al Imperio.
Aun más, cuando las alternativas parecían desaparecer, sólo le quedaría a America latina imitar, de forma mecánica, el modelo único consagrado por el centro del capitalismo. Y así fue por un tiempo. America latina fue el continente con más gobiernos neoliberales y el de sus modalidades más radicales.
Una ola devastadora que liquidó, entre otros, al Estado social chileno y a la autosuficiencia energética de Argentina, además de dejar al continente como una región intranscendente en el plano internacional, de bajo perfil, subordinada a las potencias del centro del sistema, intensificando aun más la desigualdad y miseria entre nosotros.
Pero de repente, el fracaso de los gobiernos neoliberales generó la elección de una serie de gobiernos que se han elegido con el compromiso de superar ese modelo y construir sociedades más justas, menos desiguales, soberanas en el plano internacional.
Fue así como la región se ha vuelto la única en el mundo con gobiernos antineoliberales que, además, han pasado a construir procesos de integración regional autónomos respecto de Estados Unidos. Aun cuando surgió la profunda y prolongada crisis económica –que recién cumplió cinco años de duración– en los países del centro del capitalismo, esos países latinoamericanos antineoliberales no han dejado de expandir sus economías y, sobretodo, de combatir la miseria y la desigualdad.
Entre sus adversarios –en la derecha y en la ultraizquierda– inicialmente ese fenómeno generó desconcierto. No era posible que con la recesión mundial –que siempre había arrastrado a todos nuestros países al estancamiento y retroceso–, países como Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela resistieran a la crisis.
Después de haber denunciado a esos gobiernos como propagadores de ilusiones, han tenido que aceptar que nuestra situación es distinta a la de los países del centro del sistema y de aquéllos, en la región, cuyos gobiernos mantenían sus orientaciones neoliberales. Ya no podían decir que las situaciones favorables de nuestros países se debían a un marco internacional favorable, porque ese marco había cambiado radicalmente.
Hubo quienes cerraron los ojos a los grandes avances sociales de países del continente más desigual en el mundo, queriendo descalificar sus políticas, reduciendo las orientaciones de esos gobiernos a lo que consideran modelos exportadores basados en la devastación de los recursos naturales. Como resultado, todos los que propugnan esos planteos han sido rechazados por los pueblos de esos países que los han reducido a fuerzas sin ningún apoyo popular ni expresión política.
Las aves de rapiña seguían esperando indicios de problemas que pudieran –aun después de una década del éxito de las políticas posneoliberales de esos gobiernos– comprobar sus aciagas previsiones. Se ha formado una coalición internacional entre fuerzas de derecha y de ultraizquierda para atacar a los gobiernos progresistas de America latina, porque el éxito de líderes como Hugo Chávez, Lula, Dilma, Néstor y Cristina Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa, Pepe Mujica, entre otros, hacía insostenibles sus posiciones.
Bastaba que surjan problemas en alguno de esos países cualquiera que fuera su razón –incluso las presiones recesivas continuadas desde el centro del sistema– para que se renovaran los artículos en la prensa o las previsiones de opositores sin apoyo popular, diciendo que finalmente se agotaba el modelo alternativo de crecimiento con distribución de renta de esos gobiernos.
Porque era insostenible para ellos que Carlos Andrés Perez, Acción Democrática, y Coppei fracasaran, y que Hugo Chávez funcionara. Que Cardoso hubiera fracasado y Lula funcionara. Que sus queridos Carlos Menem y De la Rúa hubieran fracasado espectacularmente y que Néstor y Cristina hayan funcionado. Que Sánchez de Lozada hubiera salido del gobierno expulsado por el pueblo para refugiarse en EE.UU. y Evo Morales funcione. Que los gobiernos de derecha, en Uruguay, hayan fracasado y los del Frente Amplio funcionen. Que lo mismo pase en Ecuador, con el éxito de Rafael Correa.
Ya no son gobiernos efímeros, todos ya se han reelegido y/o elegido a sus sucesores y siguen teniendo posibilidades de seguir con sus gobiernos o elegir sus sucesores promoviendo una segunda década posneoliberal en America latina.
Sin embargo, según la receta neoliberal y la de la ultraizquierda, esos gobiernos no podían funcionar. Tenían que fracasar para demostrar la verdad del “pensamiento único” y del Consenso de Washington. Los gobiernos populares de amplia alianza política no podían consolidarse y obtener gran y renovado apoyo popular. Porque serían dirigidos por líderes que habrían “traicionado” la confianza popular. Sin embargo, en la realidad, los pueblos los han escogido y reafirmado como sus líderes.
Esa situación se ha consolidado de tal forma que las oposiciones en cada país no encuentran espacio ni liderazgos ni plataformas alternativas. O callan sobre lo que harían en caso de que triunfaran, o confiesan que volverían a las fórmulas neoliberales: menos Estado, duro ajuste fiscal, privatizaciones, política externa de vuelta a la subordinación a los EE.UU.
Es que los gobiernos posneoliberales han logrado volverse hegemónicos en cada uno de nuestros países. De ahí su legitimidad y su capacidad de enfrentamiento de los problemas que tienen por delante, así como sus formas de renovación para seguir dando continuidad a sus programas de prioridad de las políticas sociales, de los procesos de integración regional y del rol del Estado como inductor del crecimiento económico y garantía de los derechos sociales de todos. Negando a todos los que creían que America latina no podía resultar.
* Intelectual brasileño. Autor de El Nuevo Topo. Los caminos de la izquierda latinoamericana (Siglo XXI).


Seis falacias sobre el Estado
http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Bernardo Kliksberg *
El debate sobre el rol del Estado es central en la disputa de modelos económicos a nivel mundial y latinoamericano.
Está contaminado por falacias que son presentadas como hechos.
I. Se puede prescindir del Estado
El Estado deseable es el “mínimo”, enfatizan las usinas de pensamiento ortodoxas.
Las políticas de austeridad están desmontando Estados en Europa. Como si despedir masivamente empleados públicos, reducirles los sueldos, bajar drásticamente las inversiones en salud y educación, privatizar los servicios públicos básicos, dejar sin protección social a los sectores más vulnerables no tuvieran consecuencias. Las tienen. Según Oxfam, ya hay más de 120 millones de pobres.
El Estado fue el que impidió que la economía de EE.UU. pasara de la recesión a la depresión en la gran crisis del 2008/2009. Los planes de estímulo públicos fueron decisivos.
II. El Estado es corrupto congénitamente
Según los mitos ortodoxos, la mejor manera de combatir la corrupción es privatizar.
Otra cosa dice una investigación de Harvard sobre más de cien países. La corrupción está vinculada con la desigualdad. Si es muy alta, hay una concentración de poder económico y político en un grupo reducido y la mayor parte de la población, carente de información y de educación, no incide. Se generan “incentivos perversos” hacia la corrupción en las elites porque perciben que tienen muy alta impunidad. La investigación mostró que cuando hay más Estado, y más actividad pública, hay una población que recibe educación y servicios públicos y que, “empoderada”, participa y lleva adelante un control social que limita la corrupción.
Al revés del mito.
Por otra parte, la corrupción, que debe ser siempre combatida vigorosamente, no es exclusiva del sector público.
Sigue la investigación de EE.UU. e Inglaterra a ocho de los bancos líderes que adulteraron la tasa Libor, referencia del sistema financiero mundial. Varios han admitido su culpabilidad. Continúan los procesos criminales contra operadores de fondos manipuladores de información confidencial.
Varios de los ejecutivos de uno de los mayores laboratorios mundiales están procesados criminalmente en China por sobornos.
La lista es muy extensa.
III. El Estado es ineficiente por naturaleza
No parece. En los países líderes en logros para su población –como Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca–, el Estado ha logrado dar a todos educación y salud de primera calidad. Ha sido decisivo en lograr avances enormes en esperanza de vida, igualdad de genero, equilibrio climático y equidad.
En la última década, en países como Argentina, Brasil o Uruguay, ha generado una nueva clase media sacando, según las cifras del Banco Mundial y del PNUD, a más de una cuarta parte de la población de la pobreza.
Programas públicos masivos como Bolsa Familia y Asignación Universal por Hijo son ejecutados ejemplarmente. Entre otras, una institución pública, la Anses, está entregando en el país mensualmente 15 millones de pagos, por derechos sociales, con la mayor excelencia gerencial y la más alta eficiencia.
IV. El funcionario público es el enemigo
En países como los nórdicos o Canadá, los funcionarios tienen el más alto nivel de estima de la sociedad. Su trabajo está jerarquizado, es una carrera real, tienen salarios dignos y oportunidades múltiples de crecimiento. En toda América latina, en donde llegó el neoliberalismo, se trató de mostrarlos como “el enemigo”.
Se degradaron sus salarios reales, colocando a muchos de ellos por debajo de la línea de la pobreza, y se “flexibilizaron” las condiciones laborales dejándolos sin estabilidad ni protecciones.
Se eliminaron los espacios de fortalecimiento de la función pública. Se cerraron en toda la región, en la ola neoliberal, los institutos y escuelas de gestión pública.
V. La culpa es del Estado de Bienestar
En el fondo, lo que la ortodoxia económica discute no es simplemente el tamaño del Estado, sino sobre todo su rol. Por eso, uno de sus slogans preferidos actualmente es echarle la culpa de los problemas europeos al Estado de Bienestar.
Viola la realidad. Los únicos países en donde no cayó el producto bruto en Europa, y tienen tasas de desempleo reducidas, son los que han mantenido el Estado de Bienestar, como los nórdicos. Inclusive Alemania, poco afectada por la crisis, mantuvo intacto su Estado de Bienestar. El gasto total del gobierno fue en 2013 el 44,7 por ciento del Producto Bruto Interno.
Mientras la población de EE.UU. sufría fuertemente los impactos de la crisis, en 2008/9, a su vecino Canadá lo protegió su eficiente Estado de Bienestar.
Ese mismo Estado en construcción en los países de la Unasur, actualmente, fue determinante para que la población viera muy amortiguados los efectos de la gran crisis mundial de 2008/9.
VI. ¿A quién le conviene el Estado mínimo?
La falacia circulante, muy promovida en América latina, protesta contra el aumento del gasto público que, en los hechos, está a distancia de los países ricos: 18,4 por ciento del PBI vs. 26,3 por ciento.
¿A quién le molesta que haya en Argentina, Brasil, Uruguay y otros países Estados más fuertes?
Un Estado débil, pasivo y sin recursos es el ideal para que el uno por ciento más rico siga ampliando sus fuentes de ingresos principales, como la especulación financiera, los monopolios, los salarios ínfimos y la elusión fiscal.

lunes, 6 de mayo de 2013


CONCENTRACIÓN E INFLACIÓN
Martín Schorr (CONICET)
Las subas de precios de los últimos años no son un fenómeno excluyente de la argentina, sino que se enmarcan en un contexto mundial de significativo aumento de los commodities (alimentos, petróleo, etc.). Pero la influencia de las circunstancias internacionales en cada economía nacional actúa por intermedio de sus especificidades estructurales. La industria argentina denota niveles sumamente elevados de concentración económica: 95 de las 169 ramas fabriles relevadas por el censo tienen estructuras de mercado altamente concentradas (las primeras 8 fábricas explican más del 50% de la producción). De allí que en 2010 apenas 100 firmas industriales explicaron el 41% del valor de producción sectorial (esa gravitación fue del 35% en 2001 y del 27% en 1993).
¿Podría afirmarse que los oligopolios industriales han contribuido a la aceleración de los precios durante la posconvertibilidad? Sí. Entre 2001 y 2010 los precios mayoristas de las industrias concentradas se incrementaron el 8% por encima del promedio industrial, mientras que las ramas fabriles con mayores niveles de competencia aumentaron sus precios el 10% por debajo de la media. Así, el importante proceso de elevación de precios industriales en el período 2001-2010 fue conducido por las ramas altamente concentradas.
Ello se asocia, principalmente, al sustancial movimiento de excedentes en 2001-2003, dado que allí las ramas más concentradas aumentaron sus precios el 11% por encima del promedio industrial, mientras que los rubros fabriles con estructuras de mediana concentración lo hicieron el 13% por debajo y los de escasa concentración el 19% menos.
Por su parte, ante la aceleración del proceso inflacionario a partir de 2007, el conjunto de las ramas del espectro fabril local impulsó el crecimiento de los precios mayoristas, fundamentalmente aquellas caracterizadas por estructuras de mercado altamente concentradas (su nivel de precios fue 7,5% más alto que el promedio), mientras que la situación relativa de las ramas de escasa concentración empeoró y las de mediana concentración prácticamente no sufrió alteraciones.
Los rubros oligopólicos que más contribuyeron al aumento de precios en 2007-2010 fueron:
·        algunas industrias que tienen vinculación con el mercado interno (azucarera, láctea, elaboradora de cigarrillos, de jabones y detergentes, pastas alimenticias y la gráfica). Allí conviven grandes capitales oligopólicos del calibre de Ledesma, Atanor, Mastellone Hermanos, Massalin Particulares, Nobleza Piccardo, Procter & Gamble, Unilever, Molinos Río de la Plata, Vicentín y Clarín; y
·        elaboraciones de insumos básicos y bienes de consumo final no durable, con escasa complejidad tecnológica, alto aprovechamiento de las ventajas comparativas y/o institucionales de privilegio, que han logrado imponer el “price leadership” durante el período: refinerías de petróleo, acero y aluminio primario, chocolate y golosinas, la actividad cementera. En tales ramas se insertan grandes compañías que tienen una larga tradición en la elite empresaria local (Techint, Acindar, Aluar, Arcor, Loma Negra y las petroleras YPF, Petrobrás, Esso y Shell).
El grado de concentración no induce necesariamente un ascenso de los precios. Lo que interesa, especialmente, es atender la lógica de acumulación de las corporaciones líderes, dado que la misma se encuentra subordinada a la estrategia de la firma por mantener las barreras al ingreso de nuevos actores en los mercados en los que operan. Ello, con la finalidad de apropiarse de ganancias extraordinarias asociadas a esa posición dominante.
Los capitales concentrados han logrado mantener las barreras al ingreso y sostener los elevados niveles de concentración económica durante la posconvertibilidad. Ello se vincula, en buena medida, con el establecimiento de un precio mayorista más elevado que el promedio industrial, en un escenario en el que las grandes empresas se han mostrado reticentes a canalizar sus abultados excedentes a la inversión.
Así, la estrategia de expansión de las firmas que se insertan en mercados fabriles altamente concentrados no estuvo impulsada por sus esfuerzos de inversión, sino más bien por su capacidad oligopólica en la formación de precios, traccionando el proceso inflacionario que tuvo lugar en la posconvertibilidad.
Se trata de cuestiones estructurales para nada menores en una coyuntura como la actual, caracterizada por el hecho de que desde diversos espacios vinculados con el poder económico industrial se viene presionando por una devaluación como mecanismo esencial para “ganar competitividad”. Ello, ante el retraso cambiario que se desprendería de las tendencias inflacionarias (en cuya explicación, obviamente, nada se dice sobre el componente oligopólico). En términos estratégicos, desde estos sectores se apunta a que con un aumento del tipo de cambio real se logre sentar las bases para reeditar el proceso que tuvo lugar tras la regresiva salida de la convertibilidad: que las industrias altamente concentradas utilicen su poder de mercado vía la fijación de precios. Y por ese medio se viabilice nuevamente una doble transferencia de ingresos a su favor: vía una reducción de los salarios y  nuevas apropiaciones de excedente en contra de las industrias menos concentradas.
La “inflación oligopólica” no constituye el factor causal excluyente de la elevación de los precios fabriles, pero la misma desempeñó un papel de suma relevancia. Y ello es así porque los efectos de la “inflación importada”, sumamente importantes para aprehender el fenómeno, no permiten per se identificar los factores estructurales internos.
Con el telón de fondo de la lamentable manipulación del sistema estadístico nacional, el diagnóstico del gobierno, implícito en las medidas adoptadas (retenciones a las exportaciones y negociación “cara a cara” con firmas líderes), ha reconocido el carácter “importado” y “oligopólico” de la suba de precios. Pero difícilmente consiga contener el proceso inflacionario (estructural) a partir de soluciones de “corto plazo” (coyunturales), como las que se han venido implementando. Máxime cuando un pilar esencial de esta política se ha visto obturado tras el conflicto con las patronales del agro. Y el otro no alcanza a contemplar la posibilidad cierta de que los costos implícitos de la negociación con las compañías líderes sean trasladados a la cadena productiva que tales firmas dominan. Esto último, en detrimento fundamentalmente de sus pequeños y medianos proveedores y/o clientes, con el consecuente recrudecimiento de la concentración del ingreso sectorial y la manifestación de tendencias a la centralización del capital a favor de los oligopolios líderes.
Si es aceptado que el problema inflacionario es estructural y tiene como una de sus causas principales al comportamiento de los actores concentrados, sería un aliciente importante la aplicación estricta e integral de la legislación vigente en materia de defensa de la competencia, la regulación de las cadenas productivas, y resultaría auspicioso avanzar en la “institucionalización” de la figura del grupo económico, estableciendo límites a su expansión y fijando nuevas relaciones entre el capital oligopólico y las firmas de menores dimensiones.
Pero ello sería aún insuficiente, en la medida en que la inflación mayorista industrial también es expresión de los límites distributivos que impone el perfil de especialización predominante en el ámbito fabril. Allí, el salario adopta, en particular para la dinámica de acumulación y reproducción ampliada de las empresas líderes, la forma social de un costo de producción, en lugar de adquirir el rol de impulsor de la demanda interna. Por eso, no resulta casual el componente “oligopólico” de la inflación, ni tampoco que las grandes transnacionales y los grupos económicos locales presionen por una devaluación como vía inductora de una mayor “competitividad”.
De modo que urge la discusión y definición de una estrategia de desarrollo industrial de mediano y largo alcance que, considerando las alianzas sociales y políticas que le den sustento, debería propender a completar numerosos casilleros del entramado manufacturero (con un lugar destacado para una política sustitutiva), impulsando las actividades más complejas en lo tecnológico y aquellas en las que su reproducción ampliada tenga a la demanda interna como impulso esencial. 

lunes, 3 de septiembre de 2012


SADISMO ECONOMICO

¿Sadismo? Sí, sadismo. ¿Cómo llamar de otro modo esa complacencia en causar dolor y humillación a personas? En estos años de crisis, hemos visto cómo –en Grecia, en Irlanda, en Portugal, en España y en otros países de la Unión Europea (UE)– la inclemente aplicación del ceremonial de castigo exigido por Alemania (congelación de las pensiones; retraso de la edad de jubilación; reducción del gasto público; recortes en los servicios del Estado de bienestar; merma de los fondos para la prevención de la pobreza y de la exclusión social; reforma laboral, etc.) ha provocado un vertiginoso aumento del desempleo y de los desahucios. La mendicidad se ha disparado. Así como el número de suicidios. 
A pesar de que el sufrimiento social alcanza niveles insoportables, Angela Merkel y sus seguidores (entre ellos Mariano Rajoy) continúan afirmando que sufrir es bueno y que ello no debe verse como un momento de suplicio sino de auténtico júbilo. Según ellos, cada nuevo día de castigo nos purifica y regenera y nos va acercando a la hora final del tormento. Semejante filosofía del dolor no se inspira en el Marqués de Sade sino en las teorías de Joseph Schumpeter, uno de los padres del neoliberalismo, quien pensaba que todo sufrimiento social cumple de algún modo un objetivo económico necesario y que sería una equivocación mitigar ese sufrimiento aunque sólo fuese ligeramente.
En eso estamos. Con una Angela Merkel en el rol de “Wanda, la dominadora”, alentada por un coro de ­fanáticas instituciones financieras (Bundesbank, Banco Central Europeo, ­Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, etc.) y por los eurócratas adictos de siempre (Durao Barroso, Van Rompuy, Ollie Rehn, Joaquín Almunia, etc.). Todos apuestan por un masoquismo popular que llevaría a los ciudadanos no sólo a la pasividad sino a reclamar más expiación y mayor martirio “ad maiorem gloria Europa”. Hasta sueñan con eso que los medios policiales denominan “sumisión química”, unos fármacos capaces de eliminar total o parcialmente la conciencia de las víctimas, convertidas sin quererlo en juguetes del agresor. Pero deberían ir con cuidado, porque la “masa” ruge.
En España, donde el Gobierno de Mariano Rajoy está aplicando políticas salvajes de austeridad al límite precisamente del “sadismo” (1), las expresiones de descontento social se multiplican. Y eso en un contexto de enorme desconcierto, en el que, de repente, los ciudadanos constatan que a las crisis económica y financiera se suma una grave crisis de gobernación. Simultáneamente, varios pilares fundamentales del edificio del Estado se resquebrajan: la Corona (con el tétrico asunto de la caza del elefante en Bostwana), el Poder judicial (con el cochambroso caso Dívar), la Iglesia (que no paga el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, IBI), el sistema bancario (del que nos afirmaban que era el “más sólido” de Europa y constatamos que se desmorona), el Banco de España (incapaz de alertar sobre Bankia y otras quiebras espectaculares), las Comunidades Autónomas (sumidas algunas de ellas en abismales escándalos de corrupción), los grandes medios de comunicación (excesivamente dependientes de la publicidad y que ocultaron las calamidades por venir)... 
Sin hablar del propio Gobierno cuyo Presidente, en un momento en el que España (con Grecia) se ha convertido en el eje de los problemas del mundo, parece avanzar sin brújula. Y quien, frente a preguntas fundamentales, o da la callada por respuesta o contesta con expresiones surrealistas (“Vamos a hacer las cosas como Dios manda”), o sencillamente sostiene contraverdades (2). Mariano Rajoy y su equipo económico tienen una gran responsabilidad en el desastre actual. Han dirigido la crisis bancaria con evidente torpeza; han dejado descomponerse el caso de Bankia; han transformado una clara situación de quiebra en un pulso con Bruselas, el Banco Central Europeo y el FMI; han practicado el negacionismo más necio, pretendiendo hacer pasar un rescate de consecuencias gravísimas para la economía española como un crédito barato y sin condiciones (“Es un apoyo financiero que no tiene nada que ver con un rescate”, declaró Luis de Guindos; “Lo que hay es una línea de crédito que no afecta al déficit público”, afirmó Rajoy).
Todo esto da la penosa impresión de un país que naufraga. Y cuyos ciudadanos descubren de pronto que tras as apariencias del “éxito económico español”, pregonado durante lustros por los gobernantes del PSOE y del PP, se escondía un modelo (el de la “burbuja inmobiliaria”) carcomido por la incompetencia y la codicia. 
En cierta medida, comprendemos ahora –muy a expensas nuestras– uno de los grandes enigmas de la historia de España: ¿cómo fue posible que, a pesar de las montañas de oro y plata traídas de América por el Imperio colonizador y explotador, el país se viese convertido, a partir del siglo XVII, en una suerte de “corte de los milagros “llena de mendigos, desamparados y pordioseros? ¿Qué se hizo de tamaña riqueza? La respuesta a estas preguntas la tenemos hoy ante los ojos: incompetencia y miopía de los gobernantes, codicia infinita de los banqueros.

Y el castigo actual no ha terminado. Después de que la agencia Moody’s, el pasado junio, rebajara la nota de la deuda española en tres escalones, desde A3 hasta Baa3 (uno por encima del “bono basura”), la prima de riesgo llegó hasta límites insostenibles. La solvencia española está en la pendiente que conduce a un rescate. Y tanto el rescate de la banca como el rescate de la deuda pública tendrán un ­coste social terrorífico. En su informe anual sobre España, el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, ya está reclamando que el Gobierno suba el IVA y que apruebe lo antes posible una nueva disminución del sueldo de los funcionarios para reducir el déficit. Además, en un documento de trabajo, los expertos del Fondo recomiendan a España que rebaje aún más el despido, reclaman el contrato único y que se evite la actualización automática de los sueldos (3).
La Comisión Europea recomienda igualmente la subida del IVA, y la adopción de nuevas medidas “austeritarias”: el retraso de la edad de jubilación, el control del gasto en las Comunidades, el endurecimiento de las prestaciones por desempleo, la eliminación de la desgravación por vivienda y la reducción del volumen de la Administración Pública. Todo antes de 2013. Ya que no se puede devaluar el euro, se trata de devaluar a todo un país, rebajando su nivel de vida de un 20 a un 25%...
Por su parte, la canciller alemana exige que España continúe con las profundas reformas económicas y fiscales. A pesar de la canina fidelidad que le manifiesta Rajoy, Merkel se opone con uñas y dientes a cualquier medida del Gobierno que suponga para España ceder en el camino de la austeridad y de las reformas estructurales.
Berlín quiere aprovechar el “shock” creado por la crisis, y la posición dominante de Alemania para conseguir un viejo objetivo: la integración política de Europa a las condiciones germanas. “Nuestra tarea hoy –declaró Merkel en un discurso ante el Parlamento alemán– es compensar lo que no se hizo [cuando el euro fue creado] y acabar con el círculo vicioso de la deuda eterna y de no cumplir las normas. Sé que es arduo, que es doloroso. Es una tarea hercúlea, pero es inevitable”. Algunos comentaristas hablan ya del IV Reich...
Porque, si se produce el “salto federal” y se avanza hacia una unión política, eso significa que cada Estado miembro de la UE tendrá que renunciar a considerables partes de su soberanía ­nacional. Y que una instancia central podrá interferir directamente en los presupuestos y los impuestos de cada Estado para imponer el cumplimiento de los acuerdos. ¿Cuántos países están dispuestos a abandonar tanta soberanía nacional? Si ceder parte de la soberanía es inevitable en un proyecto de integración político como la Unión Europea, existe sin embargo una diferencia entre federalismo y neocolonialismo... (4).
En los Estados sometidos a rescates –España, entre otros– estas importantes pérdidas de soberanía ya son efectivas (5). Desmintiendo a Rajoy, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, afirmó que la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) controlará la reestructuración de la banca en España (6). Esatroika gobernará la política fiscal y macroeconómica para ­seguir imponiendo reformas y recortes y para asegurar la prioridad del cobro de la deuda que los bancos españoles tienen con la banca europea, y principalmente alemana (7). España dispone pues, desde junio pasado, de menos libertad, menos soberanía de su sistema financiero y menos soberanía fiscal.
Todo ello sin ninguna garantía de salir de la crisis. Al contrario. Como lo recuerdan los economistas Niall Ferguson y Nouriel Rubini: “La estrategia actual de recapitalizar los bancos a base de que los Estados pidan prestado a los mercados nacionales de bonos –o al Instrumento Europeo de Estabilidad Financiera (IEEF) o a su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)– ha resultado desastrosa en Irlanda y Grecia: ha provocado una explosión de deuda pública y ha hecho que el Estado sea todavía más insolvente, al tiempo que los bancos se convierten en un riesgo mayor en la medida en que más parte de la deuda pública está en sus manos” (8).
Pero entonces, si no funcionan ¿por qué se mantienen esas sádicas políticas de “austeridad hasta la muerte”? Porque el capitalismo se ha puesto de nuevo en marcha y se ha lanzado a la ofensiva con un objetivo claro: acabar con los programas sociales del Estado de bienestar implementados después del final de la Segunda Guerra Mundial y de los que Europa es el último santuario. 
Pero, como decíamos más arriba, debería ir con cuidado. Porque las “masas” están rugiendo... 
                                                                                                           Ignacio Ramonet

domingo, 15 de abril de 2012


                                    EL AÑO DE TODOS LOS PELIGROS

¿Será 2012 el año del fin del mundo? Es lo que vaticina una leyenda maya que incluso le pone fecha exacta al apocalipsis: el 12 de diciembre próximo (12-12-12). En todo caso, en un contexto europeo de recesión económica y de grave crisis financiera y social, los riesgos no escasearán este año, que verá además elecciones decisivas en Estados Unidos, Rusia, Francia, México y Venezuela.
Pero el principal peligro geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico.¿Lanzarán Israel y Estados Unidos el anunciado ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes? El gobierno de Teherán reivindica su derecho a disponer de energía nuclear civil. Y el presidente Mahmud Ahmadineyad ha repetido que el objetivo de su programa no es en absoluto militar; que su finalidad es simplemente producir energía eléctrica de origen nuclear. También recuerda que Irán firmó y ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), mientras que Israel nunca lo hizo.

Por su parte, las autoridades israelíes piensan que no se debe esperar más. Según ellas, se acerca peligrosamente el momento en que el régimen de los ayatolás dispondrá del arma atómica, y a partir de ese instante ya no se podrá hacer nada. El equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo se habrá roto, e Israel ya no gozará de una incontestable supremacía militar en la región. El gobierno de Benjamín Netanyahu estima que, en esas circunstancias, la existencia misma del Estado judío estaría amenazada.
Según los estrategas israelíes, el momento actual es tanto más propicio para golpear cuanto que Irán se encuentra debilitado. Tanto en el ámbito económico, a causa de las sanciones impuestas desde 2007 por el Consejo de Seguridad de la ONU, basadas en informes alarmantes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), como en el contexto geopolítico regional, porque su principal aliado, Siria, a causa de la violenta insurrección interna, se halla imposibilitado de prestarle una eventual ayuda. Y esta incapacidad de Damasco repercute en otro socio local iraní, el Hezbolá libanés, cuyas líneas de aprovisionamiento militar desde Teherán, han dejado de ser fiables.
Por estas razones, Israel desea que el ataque se lleve a cabo cuanto antes. En aras de preparar el bombardeo, ya hay infiltrados en Irán, efectivos de las fuerzas especiales. Y es muy probable que agentes israelíes hayan concebido los atentados que, estos dos últimos años, causaron la muerte de cinco importantes científicos nucleares iraníes.
Aunque Washington acusa igualmente a Teherán de estar llevando a cabo un programa nuclear clandestino para dotarse del arma atómica, su análisis a propósito de la oportunidad del ataque es diferente. Estados Unidos está saliendo de dos decenios de guerras en esa región, y el balance no es halagador. Irak ha sido un desastre y ha quedado finalmente en manos de la mayoría chií, la cual simpatiza con Teherán... En cuanto al lodazal afgano, las fuerzas estadounidenses se han mostrado incapaces de vencer a los talibanes, con los cuales la diplomacia norteamericana ha tenido que resignarse a negociar antes de abandonar pronto el país a su destino.
Estos costosos conflictos han debilitado a Estados Unidos y revelado a los ojos del mundo los límites de su potencia y su incipiente declive histórico. No es hora de nuevas aventuras. Menos en un año electoral en el que el presidente saliente, Barack Obama, no tiene la certeza de ser reelegido. Y cuando todos los recursos están siendo movilizados para combatir la crisis y reducir el desempleo.
Por otra parte, Washington está tratando de cambiar su imagen en el mundo árabe-musulmán, sobre todo después de las insurrecciones de la “primavera árabe” del año pasado. De cómplice de dictadores –en particular del tunecino Ben Alí y del egipcio Mubarak– desea ahora aparecer como mecenas de las nuevas democracias árabes. Una agresión militar contra Irán, en colaboración además con Israel, arruinaría esos esfuerzos y despertaría el antinorteamericanismo latente en muchos países. Sobre todo en aquellos cuyos nuevos gobiernos, precisamente surgidos de las revueltas populares, están dirigidos por islamistas moderados.
Una importante consideración complementaria: el ataque contra Irán tendría consecuencias no sólo militares (no se puede descartar que algunos misiles balísticos iraníes alcancen el territorio israelí o consigan golpear las bases norteamericanas de Kuwait, Bahréin u Omán) sino, sobre todo, económicas. La réplica mínima de Irán a un bombardeo de sus sitios nucleares consistiría, como sus responsables militares no cesan de prevenir, en el bloqueo del estrecho de Ormuz. Cerrojo del Golfo Pérsico, por él pasa un tercio del petróleo del mundo y unos 17 millones de barriles de crudo cada día. Sin ese aprovisionamiento, los precios de los hidrocarburos alcanzarían niveles insoportables, lo cual impediría la reactivación de la economía mundial y la salida de la recesión.
El Estado Mayor iraní afirma que “nada es más fácil de cerrar que ese Estrecho” y multiplica las maniobras navales en la zona para demostrar que está en condiciones de llevar a cabo sus amenazas. Washington ha respondido que el bloqueo de la vía estratégica de Ormuz sería considerado como un “caso de guerra”, y ha reforzado su V Flota que navega por el Golfo.
Es muy improbable que Irán tome la iniciativa de ocluir el paso de Ormuz (aunque siempre podría intentarlo en represalias a una agresión). En primer lugar porque se daría un tiro en un pie, ya que exporta su propio petróleo por esa vía, y que los recursos de esas exportaciones le son vitales.
En segundo lugar porque dañaría a algunos de sus principales socios, quienes le apoyan en su conflicto con Estados Unidos. Principalmente China, cuyas importaciones de petróleo, que alcanzan un 15%, proceden de Irán; y su eventual interrupción paralizaría parte de su aparato productivo.
Las tensiones están pues al rojo vivo. Las cancillerías del mundo observan minuto a minuto una peligrosa escalada que puede desembocar en un gran conflicto regional. Se verían implicados en él no sólo Israel, Estados Unidos e Irán, sino también otras tres potencias de Oriente Medio: Turquía, cuyas ambiciones en la región vuelven a ser considerables; Arabia Saudí, que sueña desde hace decenios con ver destruido a su gran rival islámico chií; e Irak, que podría romperse en dos partes, una chií pro-iraní, y otra suní pro-occidental.
Asimismo un bombardeo de los sitios nucleares iraníes causará una nube radiactiva nefasta para la salud de todas las poblaciones de la zona (incluidos los miles de militares estadounidenses y los habitantes de Israel). Todo ello conduce a pensar que si los belicistas están alzando con fuerza la voz, el tiempo de la diplomacia aún no ha terminado.
                                                               Ignacio Ramonet

miércoles, 5 de enero de 2011

10 estrategias de manipulación mediática (si reconocés ejemplos agradecería que los cites debajo)

Por Noam Chomsky

El elemento primordial del control social es "la estrategia de la distracción “, que consiste en desviar la atención del público, de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites politicas y económicas; mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción, es igualmente indispensable, para impedir al público, interesarse por los conocimientos esenciales en el area de la ciencia. la economia, la psicologia, la neurobiologia y la cibernetica. Mantener la atención del público distraída y lejos de los problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real.-

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. "Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto 'Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado "problema-reacción-solución". Se crea un problema, una "situación" prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como"dolorosa y necesaria", obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que "todo irá mejorar mañana" y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? "Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver "Armas silenciosas para guerras tranquilas")".

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos...

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. "La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver 'Armas silenciosas para guerras tranquilas)".

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto...

9- REFORZAR LA AUTO-CULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el "sistema" ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Noam Chomsky

Noam Chomsky: filósofo, activista, autor y analista político estadounidense. Es profesor emérito de Lingüística en el MIT y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, reconocido en la comunidad científica y académica por sus importantes trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Obviamnmente desconocido en Estados Unidos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Papel prensa a la justicia

Sorprendió que el gobierno nacional enviara a la Justicia las denuncias sobre Papel Prensa. Muchos, en especial Clarín y La Nación, esperaban la expropiación lisa y llana de los bienes supuestamente mal habidos. Ahora queda en manos de la Justicia. También sorprendió que, aún en minoría, el gobierno delegara la obligación de controlar al parlamento nacional. Nada puede objetarse a estas medidas, por el contrario, para quienes tienen algunos años y están en el tema, debía haberse hecho hace mucho.
Cómo olvidar a Raúl Alfonsín, que no pudo hacerlo, pese a la investigación del fiscal Molinas, en virtud de la presión abierta de los “carapintadas”, Clarín y la Sociedad Rural, como él mismo denunció. Ahora la sociedad espera la acción de la justicia sobre todos los delincuentes.
Lo que llama la atención es la virulencia y el desparpajo con que algunos defienden a los acusados. El “yo no fui” de Bart Simpson parece ser el caballito de batalla de algunos políticos. Incluso se llega a la tergiversación de lo que por todos es conocido.
Que el dictador Onganía había sido el que dio el puntapié inicial se sabía, y el objeto de la creación era poner fin al oneroso costo de fabricar diarios con papel importado, sin olvidar la dependencia que se creaba para un insumo vital e indispensable.
Hay que reconocer que tenía razón. Es como si los panaderos dependieran de harina importada para fabricar su pan.
También era sabido que a partir de ese momento se fijó un arancel para la importación del papel, que iría a los fondos de la futura fábrica. Y ese arancel lo pagaban todos los diarios más o menos grandes (se calcula que unos 170), y además todos los pequeños que tercerizaban su fabricación hacia las imprentas que también importaban papel.
Muchos pensaban que la fábrica sería para afianzar la libertad de prensa, la libertad de empresa y la libertad de informarse con una multiplicidad de voces, que garantizarían que el ciudadano no tuviera una única visión de la realidad.
Por esos años fueron muchos los diarios que aportaron a esos fondos, y no eran entonces los más poderosos Clarín y Nación. El de mayor tirada, por ejemplo, era Crónica, con tres ediciones diarias.

“El que domina Papel Prensa domina la prensa escrita”. Lo dijo Clarín en su solicitada de hace dos días, explicando, de alguna manera sin quererlo y para los que no se habían dado cuenta todavía, que eso es lo que vino haciendo desde el año 76 junto a La Nación. De esa forma fue como pudo ir limando la tirada del diario Crónica (se recuerdan las amargas quejas de Héctor Ricardo García cuando debía importar el papel o bajar la tirada porque Papel Prensa no se lo vendía).
Por eso es tan perverso decir, como lo hacen algunos políticos, que ésta es una idea de ahora, como si no recordaran al fallecido Julio Ramos, quien además de las quejas desde su Ámbito Financiero llegó a escribir un libro explicando estas maniobras.
Y si no bastara, años después, en 2001, María Seoane y Vicente Muleiro, periodistas de primera línea de Clarín, escribieron “El Dictador”, donde hablando de Videla, darían a conocer una historia similar a la que todos conocen sobre Papel Prensa. Juan Gasparini, otro periodista que no trata nada bien a Graiver, también investigó y escribió sobre el tema.
Pero lo cierto es que de los 170, y más, diarios aportantes, al día de hoy sólo dos son los dueños de Papel Prensa (junto al 27% del estado), y cuando los quieren controlar, gritan, amenazan y se quejan de la falta de libertad que ellos no otorgan ni a sus competidores ni a sus empleados.
¿Alguien puede dudar de que el papel para los diarios debe ser entregado en iguales condiciones para todos?
¿Es posible que un grupo domine a la competencia?
Es como si La Moderna de Tigre o La Rosa de Olivos fueran las únicas confiterías que decidieran a quién y cuánta materia prima entregan a sus competidoras. ¿Cuánto tardarían en convertirse en un monopolio?

jueves, 20 de agosto de 2009

NÚMERO 40
JULIO 2009

IRREVERENCIAS

Estoy absolutamente convencido que uno de los actos emblemáticos que han incidido, e inciden, en la generación de cambios de los grandes paradigmas de la historia de la humanidad, es sin duda, la IRREVERENCIA, que surge como inevitable resultado del cuestionamiento de la legitimidad de aquello que fue considerado hasta ese momento, de naturaleza inefable e indiscutible.

El Diccionario de la Real Academia Española, define al IRREVERENTE como aquel que no guarda respeto; el que se niega a hacer reverencias.

Baste mirar para atrás para darnos cuenta que la IRREVERENCIA canalizada en movimientos de masas, produjo rupturas estructurales, crisis dogmático -religiosas, y profundas modificaciones en los sistemas políticos, económicos y sociales.

La historia nos brinda innumerables ejemplos en donde la imperiosa decisión de innovación, cambio rotundamente las reglas de juego, estableciendo nuevas creencias y jerarquizando valores que hasta ese momento eran inexistentes

El 4 de julio de 1776, hartos de la arbitrariedad política, religiosa e impositiva que Inglaterra imponía en sus dominios, los trece estados que conformaban las colonias británicas en el norte del continente americano, reunidas en Congreso bajo la presidencia de George Washington decidieron dejar de hacerle reverencias a Jorge III, y se constituyeron en país independiente promulgando la primera Constitución democrática del continente americano.

Su declaración de principios la titularon “Carta de los Derechos del Hombre” y fue redactada por Thomas Jefferson con un contenido insólito que evidenciaba -aunque ustedes hoy no lo crean-, un profundo sentimiento antiimperialista y de respeto por los derechos humanos.

Que suerte para Mr. Jefferson, el no haber conocido a Mr. Bush.

La Revolución Francesa, que tuvo lugar en Europa a fines del siglo XVIII, sin duda implicó un cambio determinante en la historia política imperante, permitiendo con el ascenso de la burguesía, la difusión de ideas democráticas, la anulación de los derechos feudales, y con la nueva ideología comenzaron a surgir ideas de independencia en las colonias iberoamericanas.

Esta revolución significó el triunfo de un pueblo empobrecido, oprimido y cansado de reverenciar a reyes absolutistas y a una nobleza feudal injusta y parasitaria.

El 14 de julio de 1789, un acontecimiento pleno de audacia, marca el hito histórico insurreccional.

Los sectores mas progresistas de la intelectualidad y de las corporaciones artesanas -apoyados en su accionar por los hambrientos y explotados, y por los campesinos reducidos por la nobleza a un estado de indigente servidumbre-, impulsan y conforman una multitud integrada por hombres y mujeres saturados de imposiciones reverenciales que toma por asalto la fortaleza de la Bastilla, transformada por la monarquía en oprobiosa cárcel de presos políticos. Los gritos libertarios fueron el punto de inflexión y el inicio del fin de los regimenes absolutistas europeos.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, se transformo en la síntesis de las ideas innovadoras de la época, basada en tres inclaudicables banderas: Igualdad, Fraternidad y Libertad.

Y que paso con nosotros? Con nuestro pedacito de irreverencia histórica? La historia oficial siempre la ninguneo.

Desde chicos nos enseñaron que la Revolución de Mayo fue una reunión de curiosos en una plaza donde los vendedores ambulantes vendían pastelitos calientes, dos señores repartían cintitas azules y blancas, y casi todos los presentes usaban paraguas, ello en evidente contradicción metereologica con aquella letra de la canción patria, que dice: “El sol del 25 viene asomando”.

Sin embargo en esos aciagos momentos, que comenzaron mucho antes del Cabildo Abierto del 22 de mayo y del decisorio del 25, lo que se discutía era exactamente lo mismo que discutimos ahora: La justicia, la equidad, el modelo económico, la dependencia, la corrupción.

Cuestiones básicas que aún no han sido resueltas en la Argentina del siglo XXI.

Seguramente son por estas razones que la remanida historia oficial, la historia de Billiken, la de Simulcop, la del Manual del Alumno de la editorial Estrada, se quedaron con los pastelitos y los paraguas, y niegan la existencia de aquellos que decidieron que era el momento oportuno de cesar las genuflexiones frente a un Fernando VII que ni siquiera representaba a los españoles.

No es casual que se haya puesto tanto empeño en ocultar que mucho antes de las gestas de mayo, patriotas americanos dirigidos por Bernardo de Monteagudo, en Chuquisaca y en La Paz, fueron condenados a muerte por el Virrey Cisneros bajo la acusación de ser subversivos del orden público y por pretender imponer en estas tierras las rebeldes ideas de Tupac Amarú.

Sin embargo, la irreverencia contra el ocupante español y su soberano, tomaría cuerpo en 1810 con el Plan de Operaciones de Mariano Moreno, con la lucidez del Manuel Belgrano, con el ímpetu revolucionario de Juan José Castelli, con el decidido accionar de los primeros “Comisarios Políticos” de la Junta Provisoria de Gobierno: Domingo Frech y Antonio Luís Berutti, quienes a partir de la mañana del 21 de mayo garantizaron con la presencia y vigilia de 600 hombres armados hasta los dientes, con cuchillos, trabucos y fusiles, agrupados bajo el nombre de la “Legión Infernal”, el llamado y mantenimiento del Cabildo Abierto, que culmino el 25 con la formación del primer gobierno patrio.

Y pensar que don Bartolomé Mitre nos sigue diciendo que French y Berutti eran simplemente dos tarados que repartían cintitas.

Siempre se ha pretendido vaciar de contenido la historia argentina.

Baste recordar que al despiadado holocausto de nuestros pueblos originarios, lo llamaron alegremente: “La Conquista del Desierto”, como si en las ciento de miles de leguas, desde el Río Negro hasta Ushuaia, no hubiera habido nada más que tierra yerma.

Señores, por todo esto y muchísimo más, vengo a decirles con total convicción, que yo soy confesamente irreverente, y que estoy aquí para convocarlos a ustedes para que también lo sean.

Los convoco, esencialmente, a que sean irreverentes frente al temor reverencial.

Los convoco a que sean irreverentes frente a la hipocresía de aquellos que en diciembre de 2001, caminando desde Belgrano, Nuñez, Barrio Norte, Caballito, desafiando el estado de sitio, marchaban hacia la Plaza de Mayo cantando: “PIQUETE, CACEROLA, LA LUCHA ES UNA SOLA”, y hoy, olvidado el Corralito, putean a esos piqueteros negros de mierda que cortan el Puente Pueyrredon y le piden al Jefe del Gobierno de la Ciudad que arme una policía dispuesta a reprimirlos mas y mejor.

Los convoco a que sean irreverentes frente a la hipocresía de aquellos que se proclaman amplios de criterio, y para que les crean, se ven constreñidos a susurrar al oído que hasta tienen un amigo judío, y que no les importa que haya gays, mientras no sean hijos suyos.

Los convoco a que sean irreverentes en el amor, porque el ejercicio del amor es creación en alegría y sin permisos.

Los convoco a que sean irreverentes con la vida, porque la vida es la apuesta a lograr que cada día, sea un día nuevo, añorado e irrepetible.

Los convoco a que sean irreverentes con la indiferencia, con el egoísmo, con la avaricia, con la soberbia. Con la triste soledad de aquel que se condena a estar irremediablemente solo.

Los convoco a que sean irreverentes con la cobardía, porque cada desafío es la promesa de un logro.

Finalmente, los convoco a que sean irreverentes con la muerte, porque seguramente frente a ella,…frente a ella, ya no habrá tiempo para reverencias.

J. R.