Si no salimos en los periódicos saldremos en los libros de historia
Me gustas democracia porque estás como ausente
Ya tenemos el sol, ahora la luna
El pueblo reflexiona, por eso está en la calle
Te oigo quejarte en casa, sal a la calle a que te oigan
La única causa de la pobreza es la riqueza
Precaución, ciudadanos pensando.
Nuestros sueños no caben en vuestras urnas.
No somos ilusos somos ilusionistas
Vistas de página en total
lunes, 16 de marzo de 2009
NÚMERO 38
FEBRERO/MARZO 2009
Operación Plomo Impune
Por Eduardo Galeano
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
- - -
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
- - -
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
- - -
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.
No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen.. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
- - -
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
- - -
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
- - -
La llamada comunidad internacional, ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)
NÚMERO 38
FEBRERO/MARZO 2009
HACE 50 AÑOS ARDIA MATADEROS
Entre las tantas charlas y encuentros que organizamos en los últimos años, los VMC y amigos que participaron siempre recuerdan una que coauspiciamos junto alCentro Cultural Discépolo, con el mítico dirigente gremial del gremio de la carne, Sebastián Borro. Tenía entonces más de 80 años, murió poco después, y nos dio una muestra cabal de lo que debe ser un dirigente gremial, fiel a sus compañeros, sin arrugues ni traiciones, siempre en contacto con los obreros que representaba, en suma un dirigente a años luz de los Barrionuevo, Lezcano, Zanola y tantos otros que pululan desde hace años en el sindicalismo argentino. Sin duda Borro fue un dirigente que formó parte de un grupo importante de luchadores, como él mismo mencionó en la charla: “Jorge Di Pacuale, Agustín Tosco, Amado Olmos, Benito Romano, Atilio López,que no son todos peronistas, pero son todos luchadores que han dejado la familia y su vida en la defensa de los intereses de los de abajo.”
Sebastián Borro, hijo de un libanés, fue delegado general del Frigorífico estatal Lisandro De la Torre -que dio nombre al barrio de Mataderos- durante la larga huelga insurreccional que resistió a su privatización (enero de 1959) así como uno de los principales miembros de la Resistencia peronista. Posteriormente fue diputado nacional electo en las elecciones anuladas por el presidente Arturo Frondizi (1962), participo de la direcciónde la CGT de los Argentinos (1968) ydel Partido Peronista Auténtico (1975), concejal porteño por el Frente Grande.
Hacia fines de 1958 el gobierno de Arturo Frondizi abandonó rápidamente su retórica de desarrollo industrial nacional para inclinarse hacia una industrialización dependiente del capital extranjero y del imperialismo.
La Argentina ingresaba a una crisis crónica de balanza de pagos y, a cambio de un préstamo del FMI, Frondizi se comprometió a la aplicación de un llamado Plan de Estabilización, basado esencialmente en la liberalización del mercado cambiario, la devaluación del peso y un enorme estímulo a la inversión extranjera mediante rebajas impositivas, permiso ilimitado para remesa de beneficios al exterior, reducción radical de tarifas aduaneras, suspensión de control de precios y restricciones comerciales.
Junto con esto, la congelación salarial, el aumento drástico de tarifas, la reducción del gasto mediante la paralización de la obra pública y el despido de la planta de empleados públicos de 40.000 agentes, además de privatizaciones en el sector petrolero, productivo y de servicios. Está claro, la clásica receta del Fondo Monetario, pero que entonces sonaba novedosa...
La resistencia y la lucha contra ese plan alcanzó su pico más combativo a mediados de enero de 1959, tras la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre. El día 17 el ejército, con tanques, desalojó a los obreros huelguistas de la planta. Cientos fueron encarcelados. El pueblo de la ciudad de Buenos Aires protagonizó entonces una heroica gesta tras la toma por sus nueve mil obreros del frigorífico para enfrentar a la privatización ordenada por el gobierno. Los objetivos, los métodos, y la organización propia de la clase trabajadora, arrastró tras de sí al barrio entero, Mataderos, que dependiente de la vida y funcionamiento de la gigantesca fábrica, se plegó en una insurrección popular inusitada, mientras millones de trabajadores participaron de la huelga general de solidaridad, impuesta por el ímpetu y la fuerza de los hechos, a la conducción vacilante de la CGT.
La importancia del Lisandro de la Torre para una política nacional de carnes era inmensa, pues regulaba a todos los demás frigoríficos y permitía al Estado recuperar una gran cantidad de divisas provenientes de su cuota de exportación, a la vez que fijaba el precio al consumo. La fábrica contaba con un sindicato autónomo ganado por una lista peronista de línea dura conducida por Borro, y un poderoso y disciplinado cuerpo de delegados que funcionaba con mandato democrático de asamblea. Los obreros se preparaban para rechazar la privatización. Tenían un contraproyecto para aumentar la productividad y el rendimiento de la planta mediante la adquisición de maquinaria para la utilización y aprovechamiento del sebo, la cerda, la sangre, las pezuñas, etc.
Previendo la posible represión y basados en experiencias anteriores, los obreros organizan la defensa: mantener la caldera encendida para resistir con mangueras de agua caliente; apostar un grupo de obreros para largar la hacienda acumulada si entraban a desalojarlos. Otra comisión visita comercios y vecinos buscando ayuda solidaria. Dos horas después de tomado el frigorífico, decenas de miles de personas rodean la planta en señal solidaria. Durante toda la jornada la fábrica será el centro organizador: estudiantes, vecinos, familiares, comerciantes, todos participarán.
Cuando se desencadena la represión, los piquetes obreros colocados en cada esquina dan la alarma. A la madrugada, veintidós ómnibus cargados de agentes federales se aproximan al frigorífico. La fuerza represiva sumaba 2.000 hombres. Un tanque militar atropella el portón de la entrada y comienzan los bombazos. Más de 6.000 obreros reunidos alrededor del mástil en el patio de la planta, comienzan a cantar el himno nacional. Luego de largas horas de una heroica resistencia, los obreros finalmente serán desalojados.
La huelga quedó en manos de nuevos y jóvenes dirigentes. A pesar de la ausencia de dirigentes de primer nivel, el paro se siente fuerte en todo el país. Fue la primera huelga general por tiempo indeterminado de la historia nacional. Los trabajadores de los frigoríficos privados Swift y Armour se pliegan a la huelga con una combatividad tal que el gobierno sólo pudo detenerla mediante una brutal militarización y represión en toda la zona.
Tras el desalojo, el enfrentamiento se trasladó al corazón del barrio de Mataderos. Durante cinco días, militantes, obreros, vecinos y comerciantes se enfrentaron a la policía ¡y al ejército! en feroces batallas con características de insurrección urbanaEl barrio vivió una conmoción: en la calle, ¡con las manos!, se levantaron las vías del tranvía. Se hicieron barricadas arrancando el adoquinado, se derribaron árboles, se acumulaba madera, se prendía fuego. Participaba todo el mundo, los obreros, los militantes, los familiares y los vecinos. Inclusive los comercios se adhirieron, porque era una lucha que le pertenecía a todo Mataderos.
Finalmente, toda esta enorme energía será desarticulada. El frigorífico será privatizado a mediados de 1960 y entregado a la CAP (Corporación Argentina de Productores de carne), que lo mantendría durante años con suculentos subsidios del Estado. Más de cinco mil obreros quedarían en la calle y sus dirigentes fueron detenidos.
La represión, el aislamiento y el abandono de la conducción sindical debilitaron al movimiento huelguístico. La burocracia sindical peronista levantó la huelga replegada tras las espaldas del gobierno, temerosa de perder las tibias prebendas cedidas por Frondizi y de la energía con que los trabajadores, arrastrando a la mayoría de los sectores populares, tomaba en sus propias manos la lucha contra el plan de entrega reaccionario y la defensa de lo nacional.
A pesar de todo, el proyecto desarrollista de Frondizi quedó definitivamente en el basurero de la historia, pero la resistencia de los obreros del Lisandro de la Torre permanecerá por siempre en la memoria histórica de los trabajadores argentinos.
Recordando al querido Sebastián Borro, cuando se cumplen cincuenta años de la toma, recordamos una de las tantas luchas de nuestro pueblo.
A.P.
NUMEROB 38
FEBRERO/MARZO 2009
LAS RATAS
Hoy: Felipe Solá
El placer de la adaptación, la acomodación o directamente el acomodo. Parafraseando a Nicolás Guillén, el gran poeta cubano: si hoy neoduhaldista, ayer menemista, luego duhaldista y después kirchnerista (sólo por un tiempo, ojo!).
Así son los políticos profesionales del poder. No cambian por principios, sino que juegan a ganador.
Agrónomo de la UBA, secretario de agricultura de Menem, vice gobernador y gobernador de la Provincia de Bs.As., es entre otras cosas el responsable del uso de soja transgénica.
“Los agronegocios, con la soja en primer lugar, son sinónimo de desmontes, degradación de suelos, eliminación de otros cultivos, expulsión de comunidades ancestrales, contaminación y enfermedad”, denuncia desde hace una década el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) sobre el modelo agropecuario vigente y, sobre el glifosato, no tiene dudas: “Arruina plantaciones para autoconsumo, mata animales y envenena familias ancestrales. Es un desastre sanitario silenciado, donde los ejecutores son los sojeros, pero con la complicidad de la dirigencia política y el Poder Judicial”.
El avance del monocultivo se produjo en la década del ’90, cuando el entonces secretario de Agricultura de Carlos Menem, Felipe Solá, autorizó la siembra de semillas modificadas genéticamente y el uso intensivo de glifosato. En 1997, en la Argentina se cosecharon 11 millones de toneladas de soja transgénica y se utilizaron 6 millones de hectáreas. Diez años después, en 2007-2008, la cosecha llegó a los 47 millones de toneladas y abarcó 17 millones de hectáreas. Fue política de Estado de todos los gobiernos.
El cultivo desplazó al trigo y ya ocupa la mitad de la tierra sembrada del país.
Hoy hechos como los de Tartagal muestran adonde pueden llegar los desmontes de bosques, producidos por los capitalistas de la soja -como el senador provincial de Salta Olmedo-, A esto hay que añadirle los peligros del uso de los agentes tóxicos como el glifosato.
Pero Solá además es corresponsable de la masacre de Avellaneda, donde fueron asesinados los compañeros Kosteki y Santillán. En los primeros momentos después de la Masacre, Solá felicitó y avaló públicamente el accionar del comisario Fanchiotti,quien era en última instancia funcionario del gobierno provincial que él conducía. Tal como lo declaró el ex Cabo Acosta el 31 de mayo de 2005 en el contexto del juicio por la Masacre, Solá no sólo había felicitado al ex Comisario sino que incluso le había prometido “tramitar su pase a otra dependencia” para que “no quedara expuesto” después de los crímenes. Fanchiotti ya había hablado de las felicitaciones del gobernador aquella misma tarde del 26 de junio, aunque no había hecho referencia al ofrecimiento de traslado. Pero una vez aparecidas las fotografías Felipe Solá debió cambiar su discurso. Se paseó entonces por los programas de TV y atendió los llamados de todas las radios reforzando la teoría que señalaba a Fanchiotti como un “psicópata, un demente”. El gobernador fue así uno más entre los funcionarios que aseguraron que las muertes respondían a una supuesta interna de los propios piqueteros para luego desdecirse y pretender minimizar los hechos reduciéndolos a la responsabilidad de un policía enloquecido.
Ahora se presenta como una cenicienta, que nada tuvo que ver con el reciente pasado en la provincia de Buenos Aires. En fin, ya los conocemos.
Pueden cambiar de camiseta, pero no pueden cambiar de mañas. Todo lo que hacen lo hacen para provecho propio y de quienes los sostienen. No tienen nada que ver con la gente sencilla, con el pueblo. En definitiva, dan asco.
Fuente: Internet Argentina ArdeA.L.
sábado, 10 de enero de 2009
ENERO 2009 CONFICTO PALESTINO-ISRAELI OPINION 2
ISRAEL Y SUS DOS PROYECTOS
Por Rubén Dri *
En todos los grupos humanos o pueblos, tomado el término en su sentido genérico, siempre ha habido proyectos en pugna y luchas por imponerlos. Dicho de otra manera, siempre ha habido proyectos de dominación y proyectos de liberación, desdoblados en luchas por la dominación y luchas por la liberación. Esa realidad Marx la denominó “lucha de clases”, tomando el término “clase” en un sentido muy amplio, el único que cabe en la afirmación estampada en el célebre Manifiesto: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”.
Esos proyectos contrapuestos y sus respectivas luchas quedan grabados en la memoria histórica de esos pueblos y se expresan en su cultura de diversas maneras. Ello significa que no hay ninguna cultura como expresión de la memoria histórica de un pueblo que pueda ser presentada como pura, como liberadora, sin sombras de opresión. Y al revés, ninguna puede ser presentada como sólo opresora, sin haber conocido en su seno las luchas por la liberación.
Esto nos lleva al tema de estas reflexiones, la política expansiva, opresora, del Estado de Israel y su propia cultura que ha sido estupendamente relatada y expuesta en los diversos, variados y contrapuestos textos que conforman lo que conocemos como la “Biblia”. Allí se exponen con claridad y rotundez los proyectos contrapuestos y sus respectivas luchas.
Cualquier lector de la Biblia ha vuelto muchas veces a la lectura de los Salmos en los que ha podido leer: “Ya tengo yo –Yavéh– consagrado a mi rey en Sion, mi monte santo. Anunciaré el decreto del Señor pues él me ha dicho: Tú eres hijo mío; hoy te he dado a la vida. Pídeme y serán tu herencia las naciones, tu propiedad los confines de la tierra” (Sal 2).
El rey al cual Dios lo hace hijo suyo y le promete la dominación sobre todas las naciones es David y también Salomón. Este rey no debía manifestar piedad ni misericordia sobre sus enemigos, pues “lanzó –el Señor– sus saetas y dispersó a los enemigos: salieron sus rayos y fueron derrotados”. Con semejante apoyo puede el rey exclamar: “Cuando persigo a mis enemigos, los alcanzo y no vuelvo hasta haberlos exterminado. Los derribo y no pueden levantarse, quedan en tierra bajo mis pies” y continúa en su entusiasmo exterminador “los desmenuzo como el polvo de la tierra y los piso como el barro del camino”. Para que no queden dudas de quién se trata, el salmo (Sal 19) termina: “Tú das más y más victorias a tu rey, y muestras compasión con tu ungido, con David y su descendencia para siempre”.
Estos salmos atestiguan una parte de la cultura hebrea, la dominante, la del poder de dominación. Es el proyecto de la monarquía, proyecto imperial, que se sustanciará en la monarquía davídico-salomónica. David en el año mil, aprovechando la ruptura de las fortalezas del sur que impedían el paso hacia el norte, ruptura que logra Saúl mediante la victoria de Micmás, avanza hacia la fortaleza cananea de Jerusalén, a la que transforma en capital del reino recién fundado sobre la derrota de la confederación de tribus.
David somete a los pueblos vecinos, amonitas, arameos, moabitas y edomitas dando cumplimiento a la promesa que, según la historia que escribieron los escribas monárquicos, Dios le había prometido a Abraham: “Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas del mundo” (Gn 12, 2-3). A David le sucede Salomón, previa eliminación física de sus hermanos. Los tributos que no existían en la confederación de tribus, ahora no sólo se imponen, sino que son elevadísimos, pues deben servir para sostener el aparato del Estado, el harén del rey y el ejército, para el cual se realizaban levas en las tribus. Se impusieron los trabajos forzados, 30 mil hombres para traer las maderas del Líbano, 70 mil cargadores y 80 mil canteros. Con esa mano de obra se construyó el palacio, el templo, los palacios para las esposas del rey, las ciudades de aprovisionamiento y las fortalezas.
Los judíos que fundaron el Estado de Israel que somete a los palestinos no necesitan, pues, recurrir al cristianismo para inspirarse en su acción genocida. Pero ésa es sólo una parte de la tradición del pueblo hebreo. Falta la otra, que pertenece a las luchas de liberación que fue encarnada por los grandes profetas, sobre todo del siglo VIII aC y sus movimientos. Son Amós, Oseas, Miqueas y también Isaías, aunque ése exprese una corriente reformista.
Miqueas, el profeta campesino del reino del sur –pues a la muerte de Salomón el reino se dividió en reino del norte o Israel y reino del sur o Judá– exclama contra el dominio la monarquía legitimada por el sacerdocio: “Precisamente por sus maldades, Sion va a quedar como un potrero arado, Jerusalén será reducida a escombros y el cerro del Templo será cubierto por el bosque” (Miq 3, 12), mientras Oseas, en la misma época, en reino del norte, hablaba en nombre de Yavéh: “Se han elegido reyes, pero sin mi consentimiento; se han dado jefes sin consultarme” (Os 8, 4).
Miqueas y Oseas expresan esas corrientes proféticas, populares, de base campesina, radicalmente antimonárquicas. Tienen como horizonte la confederación de tribus que se había formado alrededor del 1200 aC, cuando el grupo de Moisés logra penetrar en la Tierra de Canaán y hacer con diversos grupos antimonárquicos, los célebres habiru, diversos pactos que culminan en el Pacto de Siquem (Jos 24) por medio del cual se comprometen a aceptar como único rey al Dios de liberación del grupo de Moisés.
Se conforma, de esa manera, una sociedad antimonárquica, antijerárquica, antitributaria, antimilitar, con una economía solidaria que desechaba las deudas. Es el denominado “reinado de Yavéh” que será el proyecto presente en los movimientos proféticos radicales, que se encontrarán siempre enfrentados con los proyectos de la monarquía y del sacerdocio, claramente aludidos por Miqueas.
En el siglo VI los sacerdotes que habían sido desterrados por los babilonios elaboran en el destierro la nueva sociedad judía-judía cuyos ejes centrales son la prohibición de la comensalidad mixta que implicaba la diferenciación entre animales puros e impuros, la prohibición de matrimonios mixtos, es decir, con una pareja de otro pueblo que no sea el judío; establecía la circuncisión e imponía rigidez en la observancia del sábado.
Cuando los babilonios son derrotados por los persas, en el mismo siglo VI aC, éstos propician la vuelta de los desterrados, quienes quieren imponer las leyes de una sociedad judía pura. El pueblo que había quedado resistió esta imposición. Vuelven a presentarse los dos proyectos antagónicos, el de la pureza sacerdotal expresado en el libro de las Crónicas y en el Esdras/Nehemías, y el popular, que se expresa en hermosos textos como el de Ruth, el de Jonás y el de Ester.
La política del Estado de Israel, en consecuencia, no necesitó “cristianizarse”, no traicionó a “judíos-judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos”, sino que abreva en una parte de la tradición judía, en la parte dominadora. En la memoria del imperio davídico-salomónico está el germen del proyecto de reconstrucción del “Gran Israel” al que se refiere Gelman, para lo cual es necesario someter a los palestinos, como otrora a los amonitas, arameos y otros. Traiciona a la otra parte, la de la tradición profética. Esto quiere decir, que no hay una cultura pura judía, como no hay una cultura pura cristiana o una cultura pura islámica.
Tanto en el cristianismo como en el judaísmo, como en el islamismo, como en la cultura inca y la azteca o de cualquiera de los pueblos originarios, hay lo que Marx denominó “lucha de clases”, o sea, proyectos dominadores y proyectos liberadores. Lo que se puede decir, desde una óptica de liberación o popular, es que el Estado de Israel se apoya en lo peor y no en lo mejor de su historia, lo mismo que podemos decir de la Iglesia Católica y de otras iglesias.
* Filósofo, profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
ENERO 2009 CONFLICTO PALESTINO-ISRAELI OPINION 1
“Plomo fundido” sobre la conciencia judía
Por León Rozitchner
“Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos.”Albert Einstein, carta a Weismann, 1929.
¿Recuerdan cuando hace dos mil años los judíos palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? ¿Recuerdan la rebelión popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasión romana, cuando murieron decenas de miles de judíos y se acabó la resistencia judía en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? ¿No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quizá ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil años, ocupamos nosotros como judíos? ¿No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la “solución final” occidental y cristiana de la cuestión judía? ¿Han perdido la memoria los judíos israelíes? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas.
El meollo de la actual tragedia está en la Shoá. Si la memoria de su pasado define el sentido histórico que marcó el “destino” del pueblo judío, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los judíos israelíes a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido histórico ha desaparecido de la memoria de los israelíes. ¿Puede ser invocada la Shoá sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? ¿Cómo podríamos “hacer memoria” si la construimos con los únicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israelíes recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la Shoá que llevó al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendría que volver a ser pensada.
Lo primero a recordar: nuestros perseguidores históricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los judíos israelíes. ¿Será por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la Shoá? Los israelíes ya no se preguntan por el pasado bimilenario judío. Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana y a la economía capitalista que produjeron necesariamente la Shoá, como la conclusión de un silogismo que se venía desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido sólo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler. ¿No será que luego de la Shoá ustedes, los descendientes de los judíos europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeo–cristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4º Reich del Imperio norteamericano. Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel está –nosotros los judíos latinoamericanos sí lo sabemos– al servicio del poder cristiano–imperial de los EE.UU. ¿O van a creerse que los EE.UU. y Europa combatieron al nazismo para salvar a los judíos? ¿Por qué ahora habrían de seguir persiguiéndolos si mantienen lo que tienen de judíos congelado sólo en lo arcaico religioso? Pero ¿no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una población civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiación ilimitada de un territorio que debía ser compartido?
Recordemos. Karl Schmitt, filósofo católico del nazismo, había puesto de relieve lo que la hipocresía democrática ocultaba: la categorías políticas son todas ellas categorías teológicas. Es decir: la política occidental (democrática y capitalista) tiene su fundamento en la teología cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven decía en Sobre la cuestión judía: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa también en el Estado democrático.
Y si la política occidental al desnudarse muestra su fundamento teológico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda política de Estado capitalista era antijudía, porque ése era el escollo que el cristianismo había encontrado para consolidarse como religión universal. No contra los judíos cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa política, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la Shoá como “solución final” fue un exterminio teológico (cristiano) político europeo. Schmitt la tenía clara. Lo que el sutil filósofo alemán católico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revolución Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la política: el odio visceral y alucinado religioso antijudío para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo–marxismo.
Por eso, frente a la apariencia liberal de la política democrática como una relación “amigo-amigo”, el fundamento de la política nazi extremaba las categorías de “amigo–enemigo” que Schmitt vuelve a poner de relieve en el “estado de excepción” como la verdad oculta de la democracia: el único enemigo histórico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los judíos. En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quizá con cierta razón de judío, resurgía para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los judíos el fundamento más profundo de lo más temido para su concepción cristiana: las premisas judías de un materialismo consagrado, no meramente físico cartesiano como la economía capitalista requería. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categorías fundantes adormecidas que la teología católica mantenía vivas: volvía al fundamento religioso de la política cristiana del Estado democrático para enfrentar el peligro del “comunismo ateo y judío”.
Sucede que en ese momento los judíos laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa alimentó el pensamiento político y científico: eran rebeldes todavía, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los judíos, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia judía más allá de lo religioso, podrían pasar a formar parte activa de la liberación humana.
Y cuando al fin los europeos creían haber logrado en el siglo XIX la universalización del cristiano–capitalismo que se expandía colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es físicamente metafísico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del espíritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la política y de la economía: un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teoría judía revolucionaria. De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler sólo representó, en términos estrictamente religiosos, culturales y políticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los judíos como los máximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis –esa “teozoología política”– no es más que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagró laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios.
Una vez aniquilados los millones de judíos –como luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de soviéticos “judeo-comunistas”– el impacto aterrorizante de la “solución final” hizo que los judíos casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a señalar a los verdaderos culpables del genocidio (como pasó entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como únicos culpables –según cuenta la historia de los vencedores– desapareció en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los españoles, los polacos y los rusos mismos. Sólo los nazis alemanes fueron antijudíos.
Los judíos cristianizados por el terror del cristiano-capitalismo en Europa luego de la Shoá buscaron su “hogar” fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teológica, se hubiera detenido hacía dos mil años. No se dieron cuenta de que la mayoría de los judíos que volvían a Israel no eran como nuestros antepasados que se habían ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos. Buber, Gershon Scholem y tantos otros sí lo recordaban. Nadie quería que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio –que ahora nos apoyaban para que nos fuéramos para siempre de Europa y termináramos nosotros mismos la etapa final democrática de la “solución final” judía que ellos comenzaron– los israelíes terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas.
Los israelíes, apoyados ahora por el Imperio cristiano–capitalista que los había perseguido, crearon también en Israel un Estado teológico, pero la “parte” secularizada dentro de ese Estado judío siguió siendo la del Estado cristiano. Volvieron como judíos para culminar en Israel la cristianización comenzada en Europa: mitad judíos eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo político y en lo económico. Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la economía neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos judíos sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los iraelíes son neoliberales en la política y en la economía y en la ciencia “neutral”, cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad judíos en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento.
Y por eso quieren que todos, también aquí y ahora, seamos como ellos: judeo-cristianos como el rabino Bermann, avalado por el cardenal Bergoglio, o judíos–laicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no judío. Si soy judío “progresista” y no me secularicé como cristiano, entonces no soy judío, no podré aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltaría la parte cristiana de mi ser judío. Pero judíos–judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos están aureolados con la coronita del cristiano-capitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil años de resistencia empecinada: convertidos ahora al “judeo-cristianismo”.
Por eso la creación del Hogar Judío en Palestina tiene un doble sentido: la “solución final” europea tuvo éxito, logró su objetivo, el cristianismo europeo se desembarazó de los judíos y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qué se iban y quiénes los habían exterminado. La Europa cristiana y democrática se había sacado el milenario peso judío de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias judías de Entre Ríos, sí lo sabían.
Todos los judíos estamos pagando esta inmerecida transacción, ese “olvido” del Estado de Israel, al que seguramente se habrían negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos sí, sabiendo quiénes eran los responsables políticos, económicos y religiosos –estaban a la vista–- como los millones de judíos europeos que murieron en los campos de exterminio. Los judíos que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo stalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros judíos revolucionarios asesinados por Stalin. Por eso sus sueños mesiánicos dependen ahora únicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. Sólo tenían que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso.
Estamos pagando muy cara esta conversión judía. Los israelíes, ya vencidos en lo más entrañable que tenían de judíos históricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los armó hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la Shoá: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente.
Y aquí cierra la ecuación política amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teológico de la política era “amigo/cristiano–enemigo/judío”. Ahora que los judíos vencidos se cristianizaron como Estado teológico neoliberal la ecuación es otra: “amigo/judeocristiano–enemigo/musulmán”. ¿Este es el lamentable destino que Jehová nos reservaba a los judíos? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende también el destino de todos nosotros.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Declaración de la
Sociedad de Economía Política y Pensamiento Crítico Latinoamericano
ante la crisis económica mundial
Salvar a los pueblos, no a los bancos.
Vivimos una crisis estructural del sistema capitalista. No es hora de creer en su salvataje, pero sí de trabajar para su transformación. Los pueblos latinoamericanos se han visto obligados, más de una vez, a socorrer a los banqueros a costa de sus sufrimientos. Es hora de cambiar la historia y no repetir el rescate de los financistas. Nuestra prioridad son las necesidades populares.
La crisis económica que se deriva de la financiera y que está en curso en estos días puede prolongarse por mucho tiempo. No es posible establecer, seriamente, el tiempo en que ella se mantendrá y la forma de su desarrollo, pero lo que se puede decir es que es la más grave y más profunda desde 1929/30, que se propaga a una velocidad mucho mayor que aquella por poseer un carácter totalmente global.
Hay que decir, además, que la crisis económico-financiera actual ocurre dentro de un contexto de múltiples otras crisis, como la de los alimentos, de las materia primas, de la energía, del ambiente y, también, de una crisis militar donde no se descarta el uso de armas de destrucción masiva.
La economía norteamericana, en razón de sus tres deudas (privada, pública y con el exterior) se encuentra en riesgo de fuerte inestabilidad. Su hegemonía económica está debilitada y cuestionada. Su hegemonía geoestratégica sobrevive, aunque ya ha sufrido reveses significativos. Por las mismas razones, el momento actual es particularmente peligroso para toda la humanidad ya que EEUU no renuncia a la hegemonía y dominio unipolar en los diferentes campos. Ese país intenta incluso mantener su hegemonía ideológica y cultural, que sin duda se ve afectada por las contradicciones que surgen de la misma crisis a nivel interno y con sus aliados.
A partir de la crisis, se agudizará la contradicción antagónica con el capitalismo a escala global. Se abre un extenso periodo de convulsiones cuyos resultados están abiertos. Las clases dominantes intentaran reconstituir el sistema con mayores niveles de explotación de los trabajadores, quienes deberán fortalecer sus organizaciones para enfrentar esa agresión. América Latina ha sido el subcontinente que mayor resistencia opuso al neoliberalismo escenario también de grandes rebeliones populares. La experiencia social y política acumulada en algunos de nuestros países puede marcar un camino en la articulación de esa necesaria respuesta.
Los gobiernos neoliberales y social liberales de nuestra región, aun los llamados “progresistas”,mantendrán su creencia en la lógica del capital y su intervención buscara preservar el funcionamiento del mercado capitalista y el dominio de las empresas transnacionales que ocupan nuestros territorios. Permitirán la quiebra de una u otra gran empresa especulativa o productiva, pero intervendrán inmediatamente en aquellas que puedan poner en riesgo la lógica del capital en el ámbito de su país. Eso significa que seguirán permitiendo y aun promoviendo la voracidad de la ganancia exigida por los mencionados capitales. La crisis fiscal de Estado se profundizará reduciendo la inversión pública, el gasto social y los subsidios.
Dichas políticas incrementarán aun mas el desempleo, la precariedad del trabajo, la reducción de salarios y pensiones, con lo que aumentarán la pobreza, la miseria y la exclusión social.
Hay, sin embargo, en América Latina gobiernos que, sin necesariamente plantear una ruptura completa con el sistema del capital, intentan encontrar una política capaz de enfrentar de manera distinta las inevitables consecuencias de la crisis mundial en sus países.
En cualquiera de estas circunstancias los trabajadores y los movimientos sociales debenconquistar y preservar su independencia frente a los Estados y luchar decididamente contra las políticas antipopulares que pretenden trasladar los costos de la crisis del capital al trabajo y de los países centrales a los periféricos.
Por eso necesitamos definir una pauta de política económico-social dentro de una estrategia de sobrevivencia y resistencia de los sectores populares, en particular de los trabajadores, para el difícil periodo que se avecina, acompañada de una ofensiva ideológica contra el sistema capitalista que muestra con esta crisis su absoluta incapacidad para atender las necesidades de nuestros pueblos.
Proponemos entonces este conjunto de medidas de política económica:
Es urgente e indispensable la custodia de la banca privada que, dependiendo de cada país, puede ser por control, intervención o nacionalización sin indemnización, siguiendo el principio de no estatizar deudas privadas ni volver a transferir esos activos a manos privadas.
Control y bloqueo de la salida de capitales, evitando su fuga.
Centralización y control cambiario con política de cambios múltiples y diferenciados.
Moratoria e inmediata auditoria dela deuda pública, liberando recursos para atender las necesidades sociales.
Control de precios de los productos básicos.
Mantenimiento y recuperación de los salarios reales de los trabajadores, asociado a una política de tributaciónprogresiva que afecte al capital y sobre todoa la especulación.
Políticas de protección e incentivo al mercado interno y a las actividades económicas con alta generación de empleo. Para ese fin la inversión pública juega un papel fundamental.
Seguro de desempleo y políticas de protección social a los trabajadores desempleados e informales.
Re-estatización de las empresas estratégicas. Nacionalización de las grandes empresas privadas en proceso de quiebra. Recuperación del control nacionalde los recursos naturales.
10. Promover una integración regional al servicio de los pueblos y no del capital.
Tales medidas inmediatas constituyen una respuesta al drama social que impone la crisis e iniciarán transformaciones que, para realizarse plenamente, requieren avanzar hacia un horizonte socialista.
Salvar a los pueblos, no a los bancos, este es elobjetivo de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Critico frente a la crisis y sus consecuencias sociales.
Dada en Buenos Aires, a los 23 días de octubre de 2008.
Junta Directiva de la SEPLA.
Declaración de la
Sociedad de Economía Política y Pensamiento Crítico Latinoamericano
ante la crisis económica mundial
Salvar a los pueblos, no a los bancos.
Vivimos una crisis estructural del sistema capitalista. No es hora de creer en su salvataje, pero sí de trabajar para su transformación. Los pueblos latinoamericanos se han visto obligados, más de una vez, a socorrer a los banqueros a costa de sus sufrimientos. Es hora de cambiar la historia y no repetir el rescate de los financistas. Nuestra prioridad son las necesidades populares.
La crisis económica que se deriva de la financiera y que está en curso en estos días puede prolongarse por mucho tiempo. No es posible establecer, seriamente, el tiempo en que ella se mantendrá y la forma de su desarrollo, pero lo que se puede decir es que es la más grave y más profunda desde 1929/30, que se propaga a una velocidad mucho mayor que aquella por poseer un carácter totalmente global.
Hay que decir, además, que la crisis económico-financiera actual ocurre dentro de un contexto de múltiples otras crisis, como la de los alimentos, de las materia primas, de la energía, del ambiente y, también, de una crisis militar donde no se descarta el uso de armas de destrucción masiva.
La economía norteamericana, en razón de sus tres deudas (privada, pública y con el exterior) se encuentra en riesgo de fuerte inestabilidad. Su hegemonía económica está debilitada y cuestionada. Su hegemonía geoestratégica sobrevive, aunque ya ha sufrido reveses significativos. Por las mismas razones, el momento actual es particularmente peligroso para toda la humanidad ya que EEUU no renuncia a la hegemonía y dominio unipolar en los diferentes campos. Ese país intenta incluso mantener su hegemonía ideológica y cultural, que sin duda se ve afectada por las contradicciones que surgen de la misma crisis a nivel interno y con sus aliados.
A partir de la crisis, se agudizará la contradicción antagónica con el capitalismo a escala global. Se abre un extenso periodo de convulsiones cuyos resultados están abiertos. Las clases dominantes intentaran reconstituir el sistema con mayores niveles de explotación de los trabajadores, quienes deberán fortalecer sus organizaciones para enfrentar esa agresión. América Latina ha sido el subcontinente que mayor resistencia opuso al neoliberalismo escenario también de grandes rebeliones populares. La experiencia social y política acumulada en algunos de nuestros países puede marcar un camino en la articulación de esa necesaria respuesta.
Los gobiernos neoliberales y social liberales de nuestra región, aun los llamados “progresistas”,mantendrán su creencia en la lógica del capital y su intervención buscara preservar el funcionamiento del mercado capitalista y el dominio de las empresas transnacionales que ocupan nuestros territorios. Permitirán la quiebra de una u otra gran empresa especulativa o productiva, pero intervendrán inmediatamente en aquellas que puedan poner en riesgo la lógica del capital en el ámbito de su país. Eso significa que seguirán permitiendo y aun promoviendo la voracidad de la ganancia exigida por los mencionados capitales. La crisis fiscal de Estado se profundizará reduciendo la inversión pública, el gasto social y los subsidios.
Dichas políticas incrementarán aun mas el desempleo, la precariedad del trabajo, la reducción de salarios y pensiones, con lo que aumentarán la pobreza, la miseria y la exclusión social.
Hay, sin embargo, en América Latina gobiernos que, sin necesariamente plantear una ruptura completa con el sistema del capital, intentan encontrar una política capaz de enfrentar de manera distinta las inevitables consecuencias de la crisis mundial en sus países.
En cualquiera de estas circunstancias los trabajadores y los movimientos sociales debenconquistar y preservar su independencia frente a los Estados y luchar decididamente contra las políticas antipopulares que pretenden trasladar los costos de la crisis del capital al trabajo y de los países centrales a los periféricos.
Por eso necesitamos definir una pauta de política económico-social dentro de una estrategia de sobrevivencia y resistencia de los sectores populares, en particular de los trabajadores, para el difícil periodo que se avecina, acompañada de una ofensiva ideológica contra el sistema capitalista que muestra con esta crisis su absoluta incapacidad para atender las necesidades de nuestros pueblos.
Proponemos entonces este conjunto de medidas de política económica:
Es urgente e indispensable la custodia de la banca privada que, dependiendo de cada país, puede ser por control, intervención o nacionalización sin indemnización, siguiendo el principio de no estatizar deudas privadas ni volver a transferir esos activos a manos privadas.
Control y bloqueo de la salida de capitales, evitando su fuga.
Centralización y control cambiario con política de cambios múltiples y diferenciados.
Moratoria e inmediata auditoria dela deuda pública, liberando recursos para atender las necesidades sociales.
Control de precios de los productos básicos.
Mantenimiento y recuperación de los salarios reales de los trabajadores, asociado a una política de tributaciónprogresiva que afecte al capital y sobre todoa la especulación.
Políticas de protección e incentivo al mercado interno y a las actividades económicas con alta generación de empleo. Para ese fin la inversión pública juega un papel fundamental.
Seguro de desempleo y políticas de protección social a los trabajadores desempleados e informales.
Re-estatización de las empresas estratégicas. Nacionalización de las grandes empresas privadas en proceso de quiebra. Recuperación del control nacionalde los recursos naturales.
10. Promover una integración regional al servicio de los pueblos y no del capital.
Tales medidas inmediatas constituyen una respuesta al drama social que impone la crisis e iniciarán transformaciones que, para realizarse plenamente, requieren avanzar hacia un horizonte socialista.
Salvar a los pueblos, no a los bancos, este es elobjetivo de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Critico frente a la crisis y sus consecuencias sociales.
Dada en Buenos Aires, a los 23 días de octubre de 2008.
Junta Directiva de la SEPLA.
martes, 9 de diciembre de 2008
Número 37, Diciembre 2008
Canción
EL IMBECIL
Sos de los que quieren que
los chicos estén pidiendo guita y
comida en las calles
Cerrás las puertas de tu auto falo,
cuando los chicos te piden un mango
Cuidado Patri, guarda Ezequiel,
cuidado el bolso con cosas de valor
Cuidado Nancy, poné el brazo adentro,
de un manotazo te sacan el reloj
Soy su padre y les voy a explicar
que piden para no trabajar
No tuvieron la suerte de ustedes
de tener un padre como el que tienen
Sos de los que miran el retrovisor
y cierran todo, todo justo a tiempo
Y esa manito que golpea el vidrio
te hace revolcar en tus pobres triunfos
Cuidado tía, vos que en todos confiás,
ese pañuelo que es de seda francesa
Cuidado chicos, miren sin mirar,
porque estos entran enseguida en confianza
Soy su padre y les voy a explicar
que piden para no trabajar
No tuvieron la suerte de ustedes
de tener un padre como el que tienen
Sos un imbécil que a los chicos culpás
de la pobreza y la mugre que hay
Que nunca te echen, rogale a tu Dios,
porque en el culo te pondrás ese auto
No quiero que me limpien el parabrisas
porque está limpio y lo van a ensuciar
No quiero que me pasen esa estampita,
de alguna iglesia la habrán ido a robar
Soy su padre y les voy a explicar
que piden para no trabajar
No tuvieron la suerte de ustedes